ALBERTO RODRIGUEZ :: FOLKLORE DE CUYO
   
     
 
   
 
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El gaucho
El bocio
La serenata

Quien te amaba
ya se va

El martirio o La tirana
Dos tonadas
que son una
Juan Gualberto Godoy
Tonada en romance
El medio amante
y Yo vendo
unos ojos negros

Tonada de las
Sierras Morenas

Los fogones
El matadero
Las chinganas
 
Agradecimientos

 

 

 

 





TONADA EL JILGUERO Y LA CALANDRIA
TONADA EN ROMANCE DEL SIGLO XIX


El Romance es una composición poética que consiste en repetir al fin de los versos pares una asonancia, no dando rima alguna a los versos impares.

Tiene otros significados. Se usa para significar que se habla claramente. Por ejemplo: “Estoy hablando en Romance” o “no me vendas romances” etc.

Los poetas populares emplearon esta forma para decir y cantar versos en historias o leyendas trágicas, cómicas, tristes, divertidas a veces.

Vino con la conquista, pero pronto aquí se empezaron a tejer nuestros propios romances.
En Cuyo fue popular un romance llamado El Jilguero y la Calandria.

Don Carlos Arenas, mendocino residente en San Luis, contribuyó a enriquecer este material con un aporte valioso. En la memoria de viejos criollos, se conservaban más de cien coplas, las cuales a pesar del tiempo, no habían recibido influencias nuevas. Estas coplas se recitaron y cantaron con rimo de milonga, de cifra y de vals.
Su estructura denota un conocimiento empírico de la rima y de la métrica versales, cosas ambas de la composición folklórica. A veces se pierde la medida, o se cambia el orden de la rima: de primera a cuarta, de segunda a tercera, de segunda a cuarta, indistintamente.

En los versos se advierte el deseo de agotar la nómina de pájaros de la región, haciéndolos intervenir en un romance amoroso, en el que representan personajes humanos con caracteres y modalidades propias y diversas (forma fabulada).

En este Romance desfilan todos los pájaros de la región: El Jilguero, la Calandria, el Cardenal, el Chingolo, el pájaro Carpintero, el Tordo, el Benteveo (nuestro Pito Juan) y el Hornero.

Hay en esta composición la intención de exaltar lo que es capaz de hacer el amor y de superar  los inconvenientes que encuentran en el camino.

Todos los informantes han coincidido en que el Romance se inicia con esta estrofa:

Señores les contaré
si me atienden un instante
los trabajos que pasaron
dos pajarillos amantes.

El Jilguero y la Calandria
eran dos que se querían.
Temerosos de un desaire
ninguno se decidía.

En las diez estrofas siguientes se hace alusión a la mala suerte que tuvieron por causa de un cazador despiadado que provocó la caída del Jilguero en prisión:

Al cabo de mucho tiempo
le dijo el jilguero un día
que quería ser su amante
y que por ella moría.

Y fue fatal su desgracia
cuando se le declaró
no pudo hablar más palabra
por causa de un cazador.

Al momento que fue a hablar
el cazador les tiró
del susto que se llevaron
se separaron los dos.

Volaba por las montañas
el amoroso jilguero
y ciego entró en una jaula
donde quedó prisionero.

Encerrado ya en la jaula
su desgracia lamentaba
mi esperanza está perdida
de buscar a la calandria.

De qué me sirve quererla
es delito haber nacido
sin poder ver a quien amo
en la jaula sumergido.

Sólo las aves que vuelan
se compadecen de mí
de ver que yo me lamento
lo desgraciado de mí.

Las estrellas de un tiempo
fueron luces para mí
ahora alumbra a otro,
porque desgraciado fui.

De la rama de una rosa
de una espina me serví
para clavarle en mi pecho
porque desgraciado fui.

Como se ve, el verso “es delito haber nacido” tiene noble ascendencia; viene de Pedro Calderón de la Barca, de La Vida es Sueño. Éste nos advierte que el compositor ha oído tal obra.

Se magnifica en las estrofas siguientes el amor a la Calandria y el dolor del Jilguero; las andanzas de ella por encontrarlo y el interés de ella por encontrarlo, y el interés por buscar a alguien que pudiera sacarlo de la prisión cuando la descubrió.

Estando el Jilguero un día
pensando en su idolatrada
a los ayes y clamores
se apareció la Calandria.
Y le dice la Calandria
mi predilecto jilguero
me dirás cuál es la causa
por la que te hallas prisionero.
El Jilguerillo responde:
 yo pasaré mi martirio
prisionero en esta jaula
triste, penoso y cautivo.
Y le dice la Calandria:
No te aflijas, Jilguerillo
me dirás cuál es la causa
de que te halles abatido.
Y le responde el Jilguero:
te quisiera confesar
pero veo por otra parte
que no lo has de remediar.
-Decime que me interesa
y me quiero retirar
desde que yo te pregunto
algo pudo remediar.
-Bueno, querida Calandria
pues la tristeza me apura
la causa de mi prisión
es tu divina hermosura.
-Eso quería saber
y me voy a retirar,
voy a buscar a un enviado
que te ponga en libertad.
No estés muy desprevenido
si viene alguien a buscarme
decile que no me has visto
ni jamás me has conocido.

Las estrofas siguientes hablan del interés de la Calandria para buscar a quien quisiera ayudarla a sacar el jilguero de prisión. Y encuentra a uno, al Chingolo, que hará bien las cosas. Pero, no se presenta este personaje sino otro, el Cardenal, que da muestras de dolor y exagera el deber que tienen los hombres de visitar y ayudar a los amigos en desgracia.

El pájaro Cardenal representa el amigo infiel, al hombre desleal y embustero que ofrece lo que no piensa dar a cambio de lo que quiere obtener por su bien, sin importarle el dolor ajeno:

Se retiró la Calandria
pronto y con facilidad
a buscar al chingolito
que lo ponga en libertad.
No apareció el Chingolito
vino el Cardenal primero
a ese lugar, a la jaula
donde habitaba el Jilguero.
El Jilguerillo le dijo:
esto le he de agradecer
desde el tiempo que estoy preso
nadie me ha venido a ver.
Y contesta el Cardenal
lo he venido a visitar
he sabido que está preso
quiero saber cómo está.
Y le repite otra vez
no hago más que mi deber
de visitar a un amigo
que se halla en un padecer.
Y le contesta el Jilguero
nada me dice con esto,
puesto que soy desgraciado
¿quién me salvará de esto?
Supuesto que mi fortuna
así lo habrá destinado
será castigo del cielo
que Dios me lo habrá mandado…
-Dígame Jilguero amante
se lo voy a preguntar
si en tal caso la Calandria
no ha venido a este lugar.

Hasta aquí se advierte la viveza del Cardenal, que lo único que quería era saber algo de la Calandria. El Jilguero descubre esta viveza.

-En caso que hubiera venido
qué tiempo le hubiera dicho
¡qué demontres de Calandria!
Yo ni soñando lo he visto..
Le contesta el Cardenal:
Usted a mí me está engañando
lo que le digo es así
ayer tarde yo la vide
salir volando de aquí…
-A según lo que yo veo
le contestó el Jilguerillo
por el aire habrá pasado
yo ni la sombra le he visto
a la jaula no ha llegado…
-Si me costié a visitarlo
era la condición
que me diga la verdad
pa´ sacarlo de prisión.
 -Pero por lo que yo veo
usted es un gran embustero
así que yo me retiro
y usted sigue prisionero.
-Por lo que toca a mi suerte
puede mandarse a mudar
yo no pido la fe a nadie
ni lo he mandado a llamar.
Déjeme a mi padecer
que yo me hallo muy conforme
supuesto que los sufrires
se han hecho para los hombres.

Se retiró el Cardenal y lo dejó al Jilguerillo pensando en su idolatrada, triste penoso y cautivo.
En estas estrofas se puede apreciar la viveza del Jilguero para no dejarse engañar y el afán del Cardenal por conseguirlo.

En las siguientes coplas, se presenta otro personaje, el Chingolo, que fue el que eligió la Calandria para que fuera a abrirle la jaula al prisionero. El Jilguero desconfía también de éste, y no cree que pueda hacer algo en su bien y se lo espeta así:

Al otro día en la mañana
le dicen, levántese jilguerillo
lo viene a buscar un hombre
que es un verdadero amigo.
Se levanta el jilguerillo
la mañana es muy oscura
Mira a través de la jaula
qué esperanza tengo yo
con semejante figura.
-Y le dice el Chingolito:
téngalo usted a entender
no es semejante su figura
soy un hombre como usted.
No vengo de mi dictamen
a sacarlo de la jaula
sepa que yo he venido
mandado por la Calandria.
-Y le dice el Jilguerillo
por tras de ser otro tal
ha de venir con embrollos
lo mismo que el cardenal.
-Y contesta el Chingolito:
déjese de pensamiento,
advierta que yo he venido
a ponerlo en salvamento.

En estrofas llenas de calor, se pone en evidencia el esfuerzo del Chingolo por convencer al Jilguero, de que de veras quiere darle la libertad y vencer la resistencia que el pesimismo y la falta de fe pone en sus reflexiones.
Es que, quien engañado una vez, desconfía aún de quien dice la verdad, y el que no puede valerse por sus medios necesariamente, debe buscar ayuda. Por esto, el Chingolo, buscó al Carpintero, para que rompiera la puerta de la prisión y el diálogo que se suscita entre ambos es de lo más sabroso:

Y le dice el Jilguerillo
todo puede suceder
y si es conforme usted dice
pronto se debe ver.
Hasta luego buen amigo
a la tarde ya vendrá
el Carpintero conmigo
a ponerlo en libertad.
De allí el Chingolito
por el aire alzando el vuelo
apurado por llegar
a casa del Carpintero.
Llega a lo del Carpintero
al momento alaba a Dios
salió un criado a recibirlo
luego que le oyó su voz…
Y le dice el Chingolito
anda, negro, di a tu amo
que me haga el bien de salir
que viene un hombre a buscarlo.
El criado le respondió
tiene que volver después
mi amo ahora está comiendo
o se puede hablar con él..
Le respondió el Chingolito
anda un poquito ligero
camina, decile a tu amo
que lo busca un caballero.
Anda negro a convidarlo
camina pronto al instante…
decile a ese caballero
que pase para adelante.
Y entrando el Chingolo adentro
y con mucha cortesía
lo saluda al Carpintero
tenga usted muy buenos días.
Puede acabar de comer
y después conversaremos
mi diligencia es urgente
es preciso que tratemos…
Y le dice el Carpintero
muy a destiempo ha venido
tengo una obra entre manos
estoy muy comprometido.
Yo no pierdo mi venida
estoy dispuesto a llevarlo
por la plata que me pida…
Lo que concluya la obra
le voy a pagar a usted
la plata que a mí me gane
y la que pierda ganar.
Y respondió el Carpintero:
Yo me aprontaré al momento
pero es preciso mi amigo
que hagamos un documento…
Antes de salir de aquí
le podemos extender
con la propuesta que me hace
y firmado por usted…

El Chingolo no tiene para pagar el trabajo que demanda, se niega a firmar el documento. Alarde de hombría de bien, de honor, de valor de la palabra empeñada, hasta que consigue convencer al Carpintero. He aquí las estrofas que explican eso:

Eso por ahora no puedo
porque ya el tiempo me apura.
No precisa un documento
ni palabra ni escritura.
Y le dice el Carpintero
Bueno amigo, vámonos
creo que me cumplirá
con su palabra de honor.
Se pusieron en camino
Chingolito y Carpintero
hasta llegar a la Jaula
donde habitaba el Jilguero.

No obstante las promesas del Chingolo, el Carpintero desconfía y antes de empezar a trabajar le pregunta al Jilguero preso, quién le pagará el trabajo; pero el chingolo se apresura a contestar.

Escuche amigo
qué tiene que preguntar
que no ha tratado conmigo.
A según lo que veo yo
usted trata de dejar
mucho rato este trabajo
y no quiere adelantar.

Esta demora en el trabajo, es la relación justa del que desconfía cobrar por el mismo. Ello acarrea desgano, desaliento y falta de voluntad, por carencia de interés.

Y le dice el Chingolito
présteme las herramientas
porque usted no hace nada
y no me sale la cuenta.
Le sacó las herramientas
y se puso a trabajar
y en menos de un santiamén
dejó al preso en libertad.

El jilguero vuela, pero antes de hacerlo, el Chingolo le dice al Carpintero

Bueno, amigo Carpintero
ya me voy a retirar
me voy muy agradecido
de su buena voluntad.
No sea desagradecido
del modo que hemos tratado
de que no me quiera pagar
después que le he trabajado.
Si se presume tramposo, conmigo no va a jugar
voy a ver el benteveo
y lo voy a demandar.

El Chingolo remonta vuelo, y el Carpintero burlado se dirige en busca de justicia a quien oficia de juez, el Pito Juan.

En varias estrofas se explican los yerros que se cometen con precipitación y acaloramiento. Aconsejan tener calma, serenarse antes de tomar alguna resolución. El juez no obstante la forma descortés del Carpintero, considera un deber intervenir en el asunto. Aparecen otros pájaros en escena: El Hornero, que va mandado a citar al chingolo. Este pájaro simboliza la astucia, la viveza, no se esconde ni huye; se presenta seguro de triunfar: sereno, tranquilo…Saluda al juez y presenta mil argumentos para significar que no conoce al carpintero; que este debe estar equivocado, que sin duda es a otro al que quiere demandar.

Mire Usía, señor Juez
será otro mi apellido
yo soy de familia larga
y somos muy parecidos…

Quiero que me dé la prueba
ya que asegura que es cierto
que si ha tratado conmigo
ha de tener documento.
-¿Qué advierte señor Juez
en el modo que se expresa?
Este hombre está borracho
o malo de la cabeza.

Así en este tono y con un buen número de estrofas continúan el alegato y defensa de lo que resulta que el Carpintero queda preso y el Chingolo en libertad.

Se retiró el chingolito
le dio las gracias al juez
porque a un hombre sin razón
lo ha sabido reprender.
Y viene la moraleja de la lección:
Por eso dice el adagio:
el que sabe hacer negocios
téngalo por entendido
que ha de ser por ruina de otros.

Todos los que son casados
les servirá de ejemplar
no les vaya a suceder
lo mismo que al cardenal.
Se juntaron el jilguero
el chingolo y la calandria
y dejaron al cardenal
perdido entre las montañas.

De esta forma sencilla se advierte la forma de filosofar sobre temas profundos. Se advierte la conveniencia de desconfiar de quien alardea de sus aptitudes y ofrece más de la cuenta por algo que quiere obtener gratuitamente.

Destaca también cómo decaen las fuerzas del que trabaja sin esperanzas de cobrar. Pone en evidencia la objetividad de la Justicia, que no actúa a ciegas ateniéndose a pruebas concretas.

El jilguero y la calandria. Tonada en romance. Manuscrito

Fragmento del original del romance "El jilguero y la calandria"
(ampliar imagen)

 


El Romance en ritmo de Tonada

Como en casi todas las tonadas cuyanas tradicionales, al pasar de una generación a otra, donde el pueblo agrega de manera espontánea, están presentes los melismas musicales y literarios, que le dan una mayor fuerza emocional y cierta intención.

El jilguero y la calandria
adiós me voy…
eran dos que se querían
ay, qué dolor
temerosos de un desprecio
adiós me voy…
ninguno se descubría
¡ay, qué dolor!

Como la copla andaluza tiene también un estribillo final o intercalado entre un determinado número de versos y ajeno a la intención literaria de la poesía.

Si celos me pides
Celos te daré;
Los celos son buenos
Cuando dan por qué

De esta Tonada hay otra versión con el título: “Ya te conozco, calandria”

Dictada por Don Abelardo Ortíz, quien dice que por el año 1900 se la escuchó a Julia Avecilla y a su hermana-se las conocía como las hermanas Avecilla, famosas cantoras que vivieron en el Departamento de San Carlos, Mendoza. Según algunos viejos cantores esta tonada tiene su origen en la provincia de San Juan.

“Ya te conozco calandria
Adiós…me voy
que andas fingiendo dolores
¡basta de amor! ¡Basta de amor!
Te haces la que no me quieres
Adiós me voy
y no me tienes amores
¡basta de amor,
basta de amor!

Estribillo:
Un celo me pides
un celo daré
los celos son buenos
cuando dan por qué
Para celar se averigua
y adiós me voy
no se cela sin saber
basta de amor, basta de amor.
Si la hubiera desalado
cuando volar intentó
en otros brazos extraños
no la hubiera visto yo
Qué poco duró en mis manos
la calandria que yo crié
en brazos de ajeno dueño
la he visto cantando ayer.


Este romance, aparte de cantarse como cifra, milonga y romance, también se recitó. Se escuchaban alrededor de los fogones.

El jilguero y la calandria. Partitura

Fragmento dela partitura de "El jilguero y la calandria" en ritmo de tonada
(ampliar imagen)

En la zona de San Juan, Valle Fértil, y Jachal, la cantaban en aire de milonga primitiva, tonada y polca; entre ellos, Don Melquíades Cáceres, gran cultor de folklore cuyano.

La misma línea melódica la recordaba Don Javier Molina, nacido en 1844. Me dijo haberla aprendido cuando niño, de sus mayores.

Don Carlos Arenas, mendocino residente en la provincia de San Luis, cantor de antiguas melodías tradicionales, manifestaba en la década del ‘30 haberla aprendido de sus abuelos.

Otra versión consigna Adán Castro, cantor, oriundo de San Juan, nacido en el año 1874.

La versión es la siguiente:

I Estrofa
Ya te conozco calandria
que andas fingiendo dolor
aparentas que me quieres
y no me tienes amor.

II Estrofa
Qué poco duró en mis manos
la calandria que yo crié
en otros brazos extraños
cantando la he visto ayer.

III Estrofa
Cuando más desfallecida
yo también la alimenté
éste es el pago que he dado
la calandria que yo crié.

IV Estrofa:
Ya con este desengaño
no volveré a alimentar
a otra calandria que sepa
después de criada volar.

A estas cuartetas se le agregan los melismas con que muchos la cantaron a fines del siglo XIX.

Fragmento del romance "El jilguero y la calandria" en ritmo de cifra y milonga
Fragmento del romance "El jilguero y la calandria" en ritmo de cifra y milonga
(ampliar imagen)


Foto de Doña María Arrieta
Foto de Doña María Arrieta

Doña María Arrieta la cantaba en forma de cifra. Aseguraba haberla aprendido así de sus mayores. Doña María Arrieta era una gran conocedora de las canciones tradicionales de Cuyo. Nació entre la década de 1880 y 1890 en  el Departamento de General Alvear, Mendoza. Excelente bailarina de Cuecas, Refalosas, Serenos, Gauchitos.


bocina Descargar tonada "El gran Salomón"
Tonada lírica, que según las recopilaciones de Alberto Rodríguez, proviene del siglo XVII. Según los hermanos Oro, de la provincia de San Juan, era muy popular y antigua, en la década del 30. También la cantaban viejos cantores en Mendoza, en las primeras décadas del siglo XX. Es una tonada en décima, de carácter amatorio, filosófico

 

 

 


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